No sabemos cómo surgieron las lenguas tonales. Muchos creen que tiene que ver con fonemas o incluso con sílabas completas que se han perdido, pero dejando su influencia en la pronunciación. Pero esta suposición hace difícil de explicar por qué el Cantonés, el cual ha mantenido muchos antiguas consonantes terminales, tiene 9 tonos, mientras que su pariente, el Chino Mandarín, el cual ha perdido esas terminaciones, sólo tiene 4 tonos. Por supuesto, un lingüista de China podría preguntarse cómo sucedió que las lenguas no-tonales perdieron sus tonos.
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En los sonidos consonánticos de acuerdo con el punto de articulación podemos encontrar: labiales, labiodentales, coronales, interdentales, dentales, alveolares, postalveolares, retroflejas, palatales, velares, uvulares, faríngeas y glotales. Sin embargo, es difícil encontrar lenguas que usen simultáneamente todos estos puntos de articulación. Respecto al modo de articulación se tienen oclusivas, fricativas, africadas y aproximantes.
Otros apoyos a esta idea provienen de los estudios que revelan que los buenos lectores utilizan más eficazmente la ruta fonológica que los malos lectores, lo que ha sido constatado tanto en ingles (Perfetti y Hogaboam, 1975), como español (Domínguez y Cuetos, 1992; Jiménez y Rodrigo, 1994). Por lo tanto con independencia de la lengua, podemos afirmar que para aprender a leer en un sistema alfabético hay que adquirir habilidades de decodificación fonológica. La decodificación en la capacidad lectora depende del nivel de desarrollo de la habilidad lectora.
Un buen aprendizaje es el que promueve en el sujeto esta zona, es decir, interviene procurando crear diferencias en los niveles de desarrollo real o desafíos en términos pedagógicos. Un ejemplo es el proceso de alfabetización que puede considerarse como un "genuino progreso en el desarrollo en sentido estricto" pero que por otro lado implica la apropiación de procedimientos, estrategias, habilidades más locales, que en si mismos no constituyen "genuinos logros del desarrollo". El proceso de alfabetización se presenta en la lectura y la escritura. Estos son procesos cognitivos diferentes en donde la adquisición de la lectura siempre antecede a la escritura. 									

Tras algunas décadas de abandono como consecuencia del énfasis puesto en una mal entendida “comunicabilidad” del lenguaje, estudios recientes sobre la competencia fónica coinciden en considerarla una parte fundamental de las destrezas orales de la lengua, esto es, de la expresión oral, la comprensión auditiva y la interacción oral. En efecto, la pronunciación es el medio a través del cual se trasmite la información y, por lo tanto, la comprensión o no del mensaje por parte del oyente va a depender de la calidad de esa transmisión; en cuanto a la comprensión del mensaje, no podemos olvidarnos de que uno de los procesos fundamentales de esta destreza es el de la percepción de los elementos fónicos, de forma que si un individuo no identifica correctamente los segmentos que componen un texto oral, tendrá dificultades para comprenderlo e interpretarlo (Iruela, 2004: 27-30). Existe, por tanto una relación directa entre capacidad para percibir y discriminar elementos fónicos de la L2 (los contrastes fonológicos, los sonidos que representan a cada fonema, el ritmo, la entonación, el acento a nivel de palabra y de frase, etc.) y la capacidad para la comprensión del mensaje. 									

Es importante señalar que, de acuerdo a una convención internacional, los fonemas se escriben entre barras a fin de ser fácilmente diferenciables de los grafemas o letras, los cuales suelen ir representados entre comillas (<>) o corchetes ([]). Esta formalidad en la representación de los fonemas fue impuesta por los lingüistas reunidos en torno a la Escuela de Praga durante el siglo XX.

Maestros y padres de familia utilizan el método de enseñanza llamado "phonics" para ayudar a los niños a ciertos sonidos se conectan con grupos de letras para sonar hacia fuera palabras como aprenden a leer. El programa de alfabetización enganchado en el Phonics afirma ser capaz de enseñar a nadie a leer, usando métodos que son "divertido y rápido. Durante más de 20 años en que este programa ha estado disponible, se ha ganado una gran notoriedad. Para algunos niños, Hooked on Phonics tiene desventajas como un método de enseñanza, incluyendo diferencias en la capacidad de aprendizaje de los niños, inconsistencias en las reglas de la fonética, la necesidad de memorización de la palabra de la vista y el costo del programa.
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