Cómo lo oyes. Qué no habrá entendido el interlocutor para preguntar si era para “llevar o recoger” (con la fonética propia del propietario un restaurante chino). Lo que me hace preguntar cuántos llevar o recoger pueblan nuestros servicios o campañas de televenta. Y cuántos contactos quedan achicharrados bajo la sombra del llevar o recoger. ¿Alguna vez has recibido una llamada de televenta que la que no sabías que te estaban vendiendo en realidad? ¿Has sentido la sensación de que la acumulación de datos, gigas, descuentos, servicios  y coberturas era tal que tu gracias no me interesa podría ser traducido por gracias, pero no me estoy enterando de nada? Si quieres saber cómo poner solución a esto, sigue leyendo.
Para evaluar el proceso auditivo de tu hijo, di despacio con intervalo de un segundo, en un tono monótono, ya sea números u objetos. Puedes decir 5-8-1-7 y que el niño repita. si pudo ahora di 8-4-3-9-6. El niño debe de poder decir la secuencia de 4 dígitos correctamente el 75% de las veces a ka primera para que sea considerado un nivel 4 de memoria corto plazo

El aire pasa de los pulmones a los bronquios y después a la tráquea, en cuya parte superior se sitúa la laringe. En la laringe, se sitúan las cuerdas vocales, dos músculos flexibles que vibran con el paso del tiempo de la respiración. Si las cuerdas vocales se aproximan y vibran, se producen los sonidos sonoros. Por el contrario, si las cuerdas vocales no vibran y dejan pasar el aire libremente, se producen los sonidos sordos.
Lo cierto es que en el colegio, durante la educación infantil (3,4,5 años), se suele hacer una aproximación a la lectura usando el método global: se enseñan palabras a los niños asociadas a imágenes, se observan semejanzas entre palabras (elefante y estrella empiezan por la misma letra), etc; y, ya en educación primaria (a partir de los 6 años), se inicia un análisis de los segmentos de las palabras: el silabeo (pa-pe-pi-po-pu). Tanto el método analítico como el global son válidos para desarrollar la capacidad lectora. Y ambos son necesarios para una lectura de calidad. Que insistamos más en uno u otro dependerá de las necesidades del niño en cada momento del desarrollo de dicha capacidad. 
Cuando el componente fonológico del lenguaje presenta dificultades, es más difícil construir el grado de conciencia fonológica que necesita el aprendizaje de la "correspondencia grafema-fonema"; por ejemplo, en la memorización de las correspondencias entre letras y grupos de letras, por una parte, y de los fonemas y silabas que representan. Los procesos cognitivos que compone a la conciencia fonológica muestra la mayor variabilidad común con el aprendizaje inicial de la lectura, y en algunos su nivel de desarrollo es determinante para su éxito o fracaso en el aprendizaje de la lectura.
Otros apoyos a esta idea provienen de los estudios que revelan que los buenos lectores utilizan más eficazmente la ruta fonológica que los malos lectores, lo que ha sido constatado tanto en ingles (Perfetti y Hogaboam, 1975), como español (Domínguez y Cuetos, 1992; Jiménez y Rodrigo, 1994). Por lo tanto con independencia de la lengua, podemos afirmar que para aprender a leer en un sistema alfabético hay que adquirir habilidades de decodificación fonológica. La decodificación en la capacidad lectora depende del nivel de desarrollo de la habilidad lectora.
Gran parte de la acción cuando hablamos ocurre en la boca, especialmente en la interacción de la lengua con el paladar. El paladar tiene muchas áreas específicas: atrás, justo antes de las fosas nasales, se encuentra una pequeña bolsa llamada úvula. Su mayor función parece ser humedecer el aire y producir ciertos sonidos llamados, obviamente, uvulares. El más conocido es un tipo de r pronunciado en la parte trasera de la boca por algunos hablantes franceses y alemanes. Los sonidos uvulares, faríngeos y glotales son a menudo referidos como guturales.
El aire pasa de los pulmones a los bronquios y después a la tráquea, en cuya parte superior se sitúa la laringe. En la laringe, se sitúan las cuerdas vocales, dos músculos flexibles que vibran con el paso del tiempo de la respiración. Si las cuerdas vocales se aproximan y vibran, se producen los sonidos sonoros. Por el contrario, si las cuerdas vocales no vibran y dejan pasar el aire libremente, se producen los sonidos sordos.
Cuando uno aprende un idioma no materno, la fonética siempre es una pieza fundamental del proceso de aprendizaje ya que es la parte del idioma que nos permite pronunciar cada sonido, cada palabra de la manera correcta, dejando de lado la entonación típica del idioma que uno posee desde nacimiento y pronunciando las palabras tal como hacen los nativos.
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