Soy una mamá que tiene una hija con Autismo, y cuando empezó a leer no habíamos notado lo lento que iba, hasta que (un poco tarde) a los 8 años nos dimos cuenta que tenía dislexia. Las profesoras poco sabían de eso en aquellos días (2005), acá en Ecuador las cosas importantes llegan un poco tarde, las innecesarias, llegan muy rápido. En fin, solo quiero decirles a las mamás de arriba que con trabajo continuo y MUUUUUCHA paciencia, siempre los niños consiguen leer, pero a su única forma, totalmente distinta a la del resto de los niños. Yo traté de muchas manera distintas… hasta que encontré lo que a ella le gustaba y me concentré en su propia motivación y le apliqué unas actividades muy parecidas a las descritas en esta página. Cuando agarró la manera de decodificar, tenía que mejorar en velocidad y la puse a leer en la pubertad lo que más le gustaba “Animes japoneses” con subtítulos en español, cuando llegó a décimo de básica, leía muy rápido.
La siguiente etapa inicia cuando el niño reconoce las letras, las asocia con un sonido concreto, combina las letras y sus sonidos para formar palabras. Quiere decir, que cuando el niño puede leer la palabra completa por medio de la vista, da el paso a la etapa alfabético. En esta etapa es gradualmente sustituida la lectura de la palabra pictórica por medio del reconocimiento del sonido, cuando el niño desarrolla el conocimiento que permite la conexión entre las letras y su sonido, a esto se le llama "correspondencia grafema-fonema". Cuando el niño reconoce el sonido de la letra, reconoce que al combinar estas puede formar palabras que se puede leer y está realizando la codificación fonológica.
Es importante señalar que, de acuerdo a una convención internacional, los fonemas se escriben entre barras a fin de ser fácilmente diferenciables de los grafemas o letras, los cuales suelen ir representados entre comillas (<>) o corchetes ([]). Esta formalidad en la representación de los fonemas fue impuesta por los lingüistas reunidos en torno a la Escuela de Praga durante el siglo XX.
Soy profesora de segundo año de Educación Básica,y les agradecería mucho si me podrían enviar material didáctico para enseñar a leer y escribir a mis alumnos, estoy trabajando con los fonemas s, p,m. Me gustaría intercambiar experiencias y material con maestros que trabajen con segundo año para de esta manera poder optimizar nuestra labor educativa.Les escribo mi correo para intercambiar información.
La enseñanza de la lectura debería empezar por las vocales secuenciadas por su dificultad gráfica y seguir con las consonantes que no presentan problemas de interferencia y que tienen una "correspondencia grafema-fonema" estable. Posteriormente se van introduciendo aquellos grafemas que presentan contrastes a fin de obtener ventajas en el aparato discriminativo.
El número de fonemas de una lengua es finito y limitado en cada lengua y el número de alófonos potencialmente definibles, especialmente si especificamos rasgos fonéticos muy sutiles, es potencialmente ilimitado y varía según el contexto fonético y la articulación lingüística individual de los hablantes, a su estudio se dedicará la llamada fonética experimental. En cuanto al número de fonemas, este no tiene por qué ser fijo, y puede cambiar con el cambio lingüístico, de hecho en un instante dado, puede ser que puedan construirse dos sistemas fonológicos con diferente número de fonemas si se introducen reglas de pronunciación más complejas. Sin embargo, la mayoría de análisis del español está en torno a 24 unidades (5 vocales y 19 consonantes), aunque no todas las variedades de español tienen el mismo número de fonemas.
/θ/: fonema consonántico, interdental, fricativo y sordo (grafías c y z) que existe en el español de Guinea Ecuatorial y de España a excepción de parte de Andalucía y Canarias. Aisladamente se han detectado restos de /θ/ en el interior de Perú (Cuzco) en los números 12, 13 o en el verbo decir. [θ] también puede aparecer como variante del fonema /s/ en zonas de ceceo como la costa andaluza y más limitadamente entre hablantes de la costa peruana.
El número de fonemas de una lengua es finito y limitado en cada lengua y el número de alófonos potencialmente definibles, especialmente si especificamos rasgos fonéticos muy sutiles, es potencialmente ilimitado y varía según el contexto fonético y la articulación lingüística individual de los hablantes, a su estudio se dedicará la llamada fonética experimental. En cuanto al número de fonemas, este no tiene por qué ser fijo, y puede cambiar con el cambio lingüístico, de hecho en un instante dado, puede ser que puedan construirse dos sistemas fonológicos con diferente número de fonemas si se introducen reglas de pronunciación más complejas. Sin embargo, la mayoría de análisis del español está en torno a 24 unidades (5 vocales y 19 consonantes), aunque no todas las variedades de español tienen el mismo número de fonemas.
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