Algunos de los estudios de lectura ponen en evidencia la importancia de la decodificación. Según Henry (1993) son "Aquellos niños que no aprenden a leer y que parecen tener un factor común; tienen una gran dificultad en adquirir las habilidades necesarias para decodificar con rapidez. La comprensión es un problema solo porque los niños no pueden decodificar con rapidez" (pág. 107). Además los estudios diferenciales indican que las mayores diferencias entre buenos y malos lectores se dan precisamente en los microprocesos (Adams, 1982; Graeser, Hoffman y Clark, 1980; Laberge y Samuels, 1974).
La siguiente etapa inicia cuando el niño reconoce las letras, las asocia con un sonido concreto, combina las letras y sus sonidos para formar palabras. Quiere decir, que cuando el niño puede leer la palabra completa por medio de la vista, da el paso a la etapa alfabético. En esta etapa es gradualmente sustituida la lectura de la palabra pictórica por medio del reconocimiento del sonido, cuando el niño desarrolla el conocimiento que permite la conexión entre las letras y su sonido, a esto se le llama "correspondencia grafema-fonema". Cuando el niño reconoce el sonido de la letra, reconoce que al combinar estas puede formar palabras que se puede leer y está realizando la codificación fonológica.
Así, cada palabra se compone de un conjunto específico de sonidos que por lo general se representan con símbolos diferentes a los que representan las letras del abecedario. Para comprenderlos, la fonética también busca entender cómo cada sonido es producido por las diferentes partes de la boca y del sistema de cuerdas vocales a modo de repetirlos luego fácilmente.
Verbigracia: la sílaba o el grupo fónico sí pueden fraccionarse. Un análisis pormenorizado del fonema revela que está compuesto por un haz de diversos elementos fónicos llamados rasgos distintivos cuya combinación forma el inventario de fonemas. El inventario de rasgos distintivos es asimismo limitado y viene a constituir una especie de tercera articulación del lenguaje.

Al terminar la llamada, puedes valorarla con este sencillo test. Es mucho más amigable  que las clásicas hojas de monitorización (necesarias), y generan un nuevo enfoque. Cuanto más cerca estés de estos 7 puntos, más identificado te sentirás con tu llamada de venta y más vas a identificar uno delos elementos claves del éxito: La intención. ¿Con qué intención realmente llamas?
Ejemplo: También podemos jugar a adivinar en que ha pensado el otro. Para ello, le pediremos que escriba el nombre de un objeto visible en el contexto sin que lo veamos y viceversa, después debemos adivinar que creemos que ha anotado el otro y al final enseñar lo que habíamos escrito. (Sirve cualquier juego que le haga escribir a la vez que se divierte).
El número de fonemas de una lengua es finito y limitado en cada lengua y el número de alófonos potencialmente definibles, especialmente si especificamos rasgos fonéticos muy sutiles, es potencialmente ilimitado y varía según el contexto fonético y la articulación lingüística individual de los hablantes, a su estudio se dedicará la llamada fonética experimental. En cuanto al número de fonemas, este no tiene por qué ser fijo, y puede cambiar con el cambio lingüístico, de hecho en un instante dado, puede ser que puedan construirse dos sistemas fonológicos con diferente número de fonemas si se introducen reglas de pronunciación más complejas. Sin embargo, la mayoría de análisis del español está en torno a 24 unidades (5 vocales y 19 consonantes), aunque no todas las variedades de español tienen el mismo número de fonemas.
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