(Nota: en el idioma inglés existen 14-16 fonemas vocálicos (vocales), y más o menos 24 consonánticos (consonantes). Es importante que usted conozca estos fonemas para poder ayudar a su hijo en su aprendizaje en los Estados Unidos de Norteamérica. En español existen solamente 5 fonemas vocálicos (vocales) y 19 consonánticos (consonantes). Existen algunas variaciones en cuanto al número de fonemas por región o país.)
Fijado un conjunto de rasgos fonéticos se pueden definir los sonidos de la lengua, en principio no hay límite para lo fina que pueda ser la distinción que establecen estos rasgos; potencialmente la lista de sonidos puede hacerse tan grande como se quiera si se incluyen más y más rasgos. Sin embargo el número de fonemas es un asunto diferente, puesto que muchos de los anteriores sonidos serán equivalentes desde el punto de vista lingüístico. Un sistema fonológico es un par {\displaystyle {\mathcal {F}}=(F,{\mathcal {R}})} donde {\displaystyle F\,} es un inventario de fonemas abstractos definidos por unos pocos rasgos del conjunto total (las lenguas naturales por lo general oscilan entre 10 y 30 fonemas, aunque se han descrito lenguas con cerca de 100 fonemas), y {\displaystyle {\mathcal {R}}} es el conjunto de reglas que en función del contexto relativo de aparición de los fonemas definen totalmente los rasgos fonéticos, así el conjunto de reglas puede pensarse como una aplicación del conjunto de secuencias admisibles de fonemas en el conjunto de secuencias admisibles de sonidos:

No sabemos cómo surgieron las lenguas tonales. Muchos creen que tiene que ver con fonemas o incluso con sílabas completas que se han perdido, pero dejando su influencia en la pronunciación. Pero esta suposición hace difícil de explicar por qué el Cantonés, el cual ha mantenido muchos antiguas consonantes terminales, tiene 9 tonos, mientras que su pariente, el Chino Mandarín, el cual ha perdido esas terminaciones, sólo tiene 4 tonos. Por supuesto, un lingüista de China podría preguntarse cómo sucedió que las lenguas no-tonales perdieron sus tonos.


Nuestra experiencia de comunicación a partir del habla nos dice que las palabras son el resultado del engarzamiento de diferentes formas donde la unión de las mismas cobra un significado. Quienes estudian el lenguaje y estas formas utilizadas en el habla para expresar ideas o sentimientos, en el intento de abstraer los sonidos de nuestro lenguaje crearon el término fonemas, que consisten en un conjunto de símbolos que no se encuentran ligados a ningún sonido en particular puesto que se ubican en un análisis más abstracto. Por ejemplo el fonema /b/ representa el sonido del comienzo del término “bueno”, pero es sólo eso una representación, en sí mismo no tiene sonido.
La palabra clave aquí es distinguir. De hecho hacemos discriminaciones mucho más finas entre los sonidos, pero el idioma Inglés requiere sólo 40 (averiguar en Español). Las otras discriminaciones son las que nos permiten detectar las diferencias entre acentos, dialectos, identificar individuos, y diferenciar pequeños matices en el habla que indican mensajes más allá del significado obvio de las palabras.
El aire pasa de los pulmones a los bronquios y después a la tráquea, en cuya parte superior se sitúa la laringe. En la laringe, se sitúan las cuerdas vocales, dos músculos flexibles que vibran con el paso del tiempo de la respiración. Si las cuerdas vocales se aproximan y vibran, se producen los sonidos sonoros. Por el contrario, si las cuerdas vocales no vibran y dejan pasar el aire libremente, se producen los sonidos sordos.
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