Ejemplo: También podemos jugar a adivinar en que ha pensado el otro. Para ello, le pediremos que escriba el nombre de un objeto visible en el contexto sin que lo veamos y viceversa, después debemos adivinar que creemos que ha anotado el otro y al final enseñar lo que habíamos escrito. (Sirve cualquier juego que le haga escribir a la vez que se divierte).
¿Qué papel tiene el juego en este círculo virtuoso? El juego capta la atención del alumno y su cerebro se motiva a través de las continuas predicciones que va haciendo. En este sentido, la elección en el juego es importante porque ha de suministrar los retos adecuados que permitan, a través de un feedback continuo, ir superando etapas y así manteniendo el interés o motivación para la tarea. (hemos hablado de manera extensa de este tema en este otro post).
Cualquier actividad que haga, asegúrese de que sea corta y divertida. Si su hijo considera una actividad demasiado difícil o aburrida, intente algo diferente. Si usted encuentra que las actividades de ese tipo son muy difíciles para él, hable con su maestro o con el departamento de infancia temprana de su distrito para averiguar si proporcionan ayuda adicional.
El número de fonemas de una lengua es finito y limitado en cada lengua y el número de alófonos potencialmente definibles, especialmente si especificamos rasgos fonéticos muy sutiles, es potencialmente ilimitado y varía según el contexto fonético y la articulación lingüística individual de los hablantes, a su estudio se dedicará la llamada fonética experimental. En cuanto al número de fonemas, este no tiene por qué ser fijo, y puede cambiar con el cambio lingüístico, de hecho en un instante dado, puede ser que puedan construirse dos sistemas fonológicos con diferente número de fonemas si se introducen reglas de pronunciación más complejas. Sin embargo, la mayoría de análisis del español está en torno a 24 unidades (5 vocales y 19 consonantes), aunque no todas las variedades de español tienen el mismo número de fonemas.
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